
¿Sabes qué creo que duele más?
El sentimiento de ser reemplazado.
Es como si no importase lo que hagas, nunca es suficiente. Como si no importase lo que intentas para volver a capturar ese pedacito de su corazón que un día te entregaron, nunca parece funcionar. Y de repente te das cuenta de que nunca serás suficiente. Nunca.
Es entonces cuando una tristeza con aire de melancolía captura tu corazón de tal manera que parece que nunca más volverá a ser libre.
***








