Existe un momento en el que todas las personas se dan cuenta de que hay cosas que no merecen la pena. Que aquello que tenía especial importancia, la ha perdido de repente... como si desapareciera un encantamiento o te levantases de un sueño.

Nada ni nadie es eterno; ni en nuestras vidas ni en el universo.

Nuestra existencia es demasiado corta como para desperdiciarla con gente que no te quiere. Amar no duele ni requiere esfuerzo... esa debería ser la primera lección que nos enseñasen.



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