Mi pequeña...
que me lo das todo y me lo quitas.
Me elevas a lo más alto y me destruyes.
Confío en ti más de lo que puedan imaginar.
Pero sé que muchas veces tiendes a equivocarte.
Me introduces en laberintos de los que no sé escapar.
Eres retorcida, muy retorcida.
Pero eres lo que tengo, eres lo que soy.
Me complicas la vida y sin ti, todo tendría complicación.
Mi pequeña...
Ya no sé si eres tú la que me hace daño, o te lo hago yo.


***
Necesito un descanso
de mi vida,
de mi gente,
de mi misma...
Me aburre mi patrón de error. Soy un "corta y pega" con faltas ortográficas. Y cuanto más me repita, más costará arreglarlo.

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Estoy harta de la gente.
De la gente que opina sin saber realmente nada.
De la gente que juzga sin ponerse en el lugar del otro (Pero ¡Qué fácil es hablar! ¿No?)
De la gente que crees conocer pero tiene más caras que el dado del “scattergoris”.

Estoy hasta las narices de la bipolaridad que sufre esta sociedad, que parece que la única moneda con la que se compra la amabilidad no sea otra que la conveniencia.

¡Ja! Es que me río de tu falsedad, de tu sonrisa torcida, de tu interés fingido. ¡Ja, ja! Y ¡JA!

Y no creas que no me duele, no; que esto que ves no es sólo rabia acumulada. Es que ya me he cansado de escuchar a la gente, de interesarme, de preocuparme, de intentar ayudar, de pensar siempre en los demás… Para que luego la gente sea así conmigo. Joder, que no pido mucho a cambio. Sólo un trato justo, que no me de la vuelta y me estén poniendo verde sin motivo, juzgándome sin saber, llenándome la espalda de comentarios sin fundamento.
Me encanta, de verdad, me encanta que la gente sólo apunte los fallos (si es que vamos a considerar según que cosas así). No sabía que estuvieran de moda las listas negras. Así puestos dame las gracias por no seguir la moda y no tener una lista de esas porque podría verter ríos de tinta sobre algunos nombres. Y me siento tonta por no tenerla, no te creas. Que de tanto perdonar y olvidar, también se me está olvidando que tengo una dignidad.

Y ¿ahora qué? ¿Qué hago? ¿Dejo pasarlo y hago como si nada? Como siempre… La gente se piensa que puede lanzar piedras contra la ventana sin tener en cuenta que cuando ésta se rompa, los cristales caerán sobre su cabeza.



***


Decepción.

Me inquieta lo desconcertante que puede llegar a ser la gente, sobretodo la gente que crees conocer. Aquellas personas de las que ya tienes formada una imagen que consta no sólo de forma sino también de contenido.


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Se sentía atrapada. Quizás porque era tan fácil escapar que ni si quiera lo contemplaba como una posibilidad. En su mundo de historias sin final necesitaba una razón de peso para querer huir. Lo simple es fácil, lo simple es aburrido.

No, no le gustaba lo simple. Disfrutaba siendo la víctima de su capacidad de exageración aunque los demás nunca lo comprendieran. Las historias de lo absurdo siempre le hacían sonreír. Escucharlas, pero aún más contarlas.

Por eso se sentía afortunada de tener la suficiente mala suerte y esa extraña virtud para atraer el caos. ¿Significaba eso que se sentía afortunada de su desdicha? ¿En qué la convertía eso? ¿Pesimista? ¿Optimista?


***