Tiró las últimas migas de pan y se quedó observando cómo aquellos gorriones se lanzaban a por ellas. “Me pregunto qué pasaría si las aves se planteasen dónde y cómo van a aterrizar antes de lanzarse a volar.” La miró asombrado y tras unos segundos volvió a mirar a los pájaros. “Creo que seguramente muchas de ellas ni si quiera se atreverían a desplegar sus alas ante la duda.” Volvió a mirarla, esta vez con detenimiento. “Muchas veces el miedo que nos da pensar cómo acabará algo, ese miedo al final… ni si quiera te permite empezar”.
Ella se giró y se rió. “Pero es absurdo… es como si nadie quisiera nacer por miedo a morir”.
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