Me gustaría quedarme dormida al borde de mis sueños, frente al precipicio de mi realidad, y no volver a despertar hasta que el sol ilumine mi cara, hasta que su calor temple mi alma.

Empieza a hacer demasiado frío y todavía rozamos los 30 grados.


***

"Me sentía como un falso chanel de imitación barata: a simple vista daba el pego, pero de cerca nunca era lo suficientemente buena."


***

Nada es permanente
Todo es pasajero
Hasta lo que parece impasible al paso del tiempo, cae rendido ante sus pies...


***
Se confundieron al decir que "Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", siempre sabes lo que tienes, lo único que nunca piensas que podrías perderlo.


***

Me río. Sí, me río de la estúpida teoría que un día me creí y prediqué. La teoría basada en el espejo, aquella que cuenta que la vida nos refleja lo que nosotros le damos.
Si sonreímos, nos sonríe...
Si hacemos algo mal, luego pagamos por ello...
Un eterno premio o castigo tan antiguo como el ojo por ojo y diente por diente.

Hasta ahí creía estar conforme, pero en algún lugar de esa teoría alguien olvidó un pequeño detalle... y es que a veces mi espejo parece estar roto. Tan roto que no es más que pedacitos de cristales que hacen que por más que sonría al mundo, él siempre me devuelva una mueca.



***

Sé que en muchas ocasiones veo las cosas más complicadas de lo que son. Pero se empeñaron en contarme que la vida no era fácil, que el camino al éxito siempre es duro y que el amor no siempre te hace sonreir. Y quieras o no, siempre acabas creyendo todo aquello que te dicen cuando eres un niño.


***


Los años pasan y muchas veces es inevitable mirar atrás. Hacer un balance de lo que hicimos bien y de lo que no. Sonreir por los buenos momentos y alegrarnos de haber superado los malos.

Pero nos cuesta pasar página cuando debemos hacerlo porque nuestra naturaleza nos
aferra a lo que ya conocemos. Tenemos miedo a lo nuevo. Tenemos miedo al futuro.
Tenemos miedo a la página en blanco.

Pero con suerte, podremos escribir siempre los mismos nombres. Nombres de gente que nos acompañará a lo largo de la historia de nuestra vida. Gente que se encuentra en los recuerdos por los que sonreímos y que nos ayudó a superar esos malos momentos.

Y sé que escribiendo el libro de mi vida,
nunca tendré miedo... nunca... siempre y cuando pueda escribir tu nombre en cada nueva página.


***