Me pesan los daños irreparables e impremeditados que he causado. Así como me quiebra en dos la selva de dagas afiladas que he creado a tu alrededor. Me falta una excusa, una razón perdida en el mundo de los que podrían haber sido pero nunca fueron. Lo siento. Y no es un “lo siento” en busca de un perdón; es un “lo siento” de los que germinan en el interior y florecen en los labios.

Quizás mi idea de quererte así como te quiero nunca sea suficiente. Pero un día me dijeron que si quieres con todo tu corazón, siempre quieres como debes. 


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