Atrás queda 1 año, 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8760 horas, 525600 minutos, 31536000 segundos…

Algunos muy buenos, otros no tanto. Muchos de ellos quedarán grabados eternamente en mi memoria, otros ya se perdieron para siempre…

Quizás no siempre hice las cosas bien o cómo debía, pero lo cierto es que no me arrepiento de nada. Nunca he sido perfecta, ni nunca lo seré… El 2011 ha sido un camino largo e intenso, con muchos cambios de dirección, baches y algún que otro paseo relajado. Pero a fin de cuentas creo que he disfrutado del paisaje... y de la compañía.

Ha sido un año de “tiritas”, de cerrar heridas del pasado y avanzar; sobretodo avanzar. Al menos sé que no me encuentro en el mismo punto que hace un año, que aunque a veces me asalten las dudas, tengo claro lo que quiero… y a quien quiero. Creo que no necesito hacer una lista de las personas que se encuentran en ese “quien quiero” porque ellas ya lo saben, o al menos he intentado siempre que lo sepan.
Es cierto que todo es mejorable y que por supuesto podría pedir mil cosas al 2012… Pero por ahora me conformo con seguir teniendo las cosas claras, seguir teniendo lo suficiente para vivir y seguir rodeada de las personas que me importan…

Hoy todo lo que pido es que seáis felices… que seáis tan felices como yo he conseguido serlo sin tener nada de lo que pedí el año pasado, porque a veces todo lo que necesitamos para estar bien… ya lo tenemos.

***


Odio las relaciones que acaban convirtiéndose en un pasatiempo


***
 “Te quiero” siempre son las palabras ideales para que desconfíes de alguien ¿no? Te crees que la gente las suelta sin más, como quien dispara al aire sin pensar si habrá algún herido. Te falta fe… y esta vez no hablo de Dios; te falta fe en la vida, en el amor. Cada una de las noches que te he mirado a los ojos he visto lo que de verdad sientes… Miedo. Te da miedo amar, te da miedo entregarte, te da miedo sufrir… Te preguntaría qué hace falta para que seas capaz de creer esas palabras, para que creas un “te quiero”, pero ni tú misma sabrías responderme…


***
 Creo que la culpa sigue siendo tuya. Cambiaste mi vida. Me cambiaste a mí. 

He intentado mil veces sacar el lado bueno de toda esa historia, pero lo único bueno que encuentro es que se acabó. Y a pesar de eso, parece que me persiga eternamente, atormentándome a medianoche, entre susurros y aullidos que colman mi mente. Te odio. En serio, te odio y siempre te odiaré.

Me da la sensación de que por más años que pasen y por más difuso que se vaya haciendo tu rostro… Seguirás estando ahí. En algún rincón de mi mente, persiguiéndome como si fueras a cumplir tus perturbadoras y escalofriantes promesas. Te odio. En serio, te odio y siempre te odiaré.


***

El instinto protector viene directamente del egoísmo. Protegemos lo que queremos porque lo necesitamos. El mayor altruísmo viene de la mera necesidad de los demás para con uno mismo. No olvidemos que somos animales, amar es puro instinto de supervivencia.


***

Cada cosa debe tener su lugar, no es cuestión de orden, es más una necesidad de espacio.
Necesitas saber con cuanto puedes lidiar en tu vida.

***