
No sé a donde se fue el sol ni por donde se marchó. La oscuridad me cubre y el frío comienza a hacer mella en mi ánimo. Por más que guardo silencio, no escucho más allá del viento. No entiendo el porqué, no entiendo el cómo, no te entiendo a ti… ni tampoco a mí.
Supongo que mi imaginación cruzó la línea que había marcado la realidad y fue más allá para pensar que yo era diferente, que yo era distinta, que quizás por esta vez, alguien como tú podía amar a alguien como yo.
***
No sé si te servirá pero yo te quiero muchisímo, ni te imaginas hasta qué punto.
ResponderEliminar