No hace falta que el viento cambie su dirección para sentir que se aproxima un cambio en tu vida. No hace falta que sea un nuevo mes, una nueva semana o un nuevo día. Simplemente que una nueva llama comience a arder en tu interior, que te de calor y energía, que te recuerde que estás viva. Una nueva ilusión, un nuevo horizonte abierto ante ti, un nuevo sol.

Aunque nada haya cambiado, ahora todo es diferente.
Soy feliz.

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