
Ya no predico en voz alta los estados de mi alma.
Guardo esa fuerza para destruir las barreras que me pone la vida.
He aprendido que siempre es mejor una sonrisa que una lágrima y que siempre se agradece más escuchar que ser oído.
Supongo que esto es lo que llaman "experiencia".
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Guardo esa fuerza para destruir las barreras que me pone la vida.
He aprendido que siempre es mejor una sonrisa que una lágrima y que siempre se agradece más escuchar que ser oído.
Supongo que esto es lo que llaman "experiencia".
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