Mi problema siempre ha sido que me cuesta elegir.

Porque en cada elección siempre hay una pérdida. Y no, no me gusta perder.

A veces elegimos sin darnos cuenta porque hay una clara diferencia entre lo que queremos y lo que no. Pero cuando tenemos que elegir entre dos cosas que deseamos o dos cosas que son decisivas en nuestra vida, la cuestión cambia. Nos da miedo fallar y equivocarnos. Nos da miedo el sentimiento de arrepentimiento.

Pero la vida es un constante sí o no. Una constante elección.

¿Café o té?

***

1 comentario:

  1. totalmente de acuerdo, y yo soy el primero al que le cuesta, pero hay que arriesgar y decidirse

    ResponderEliminar